martes, 3 de febrero de 2009

El Roble Triste

Había una vez algún lugar, que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo, que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El pobre tenia un problema: No sabía quien era.

Lo que le faltaba era concentración. Le decía el manzano:

  • Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves que fácil es?
  • No lo escuches, exgía el rosal, es más sencillo tener roras. ¿Ves qué bellas son?
Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más fustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:
  • No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas, sé tu mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior. Y dicho ésto, el búho despareció.
  • ¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?... se preguntaba el árbol desesperado cuando, de pronto, comprendió...
Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón y por fin pudo esuchar su voz interior diciéndole:

Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu distino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión, cúmplela.

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

En la vida todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos.

10 comentarios:

Alejandro Kreiner dijo...

A veces nos complicamos intentando ser lo que no somos.

Saludos.

☆Chapellina dijo...

Nieve que bello texto. Seré siempre yo y más nada. Besos :)

jose carlos dijo...

Hola guapa, por fin se de ti. Veo que no te llevo el viento. Gracias por volver que ya te echaba de menos. Un beso enorme.

Tawaki dijo...

Una forma sencilla y bonita de transmitir un importante mensaje.

Besos.

Las Cosas De Lua dijo...

Mi Nieve guapa ha vuelto !!!
No se te vaya a ocurrir faltar tanto ,ok ?

Besotes guapisiisma

Tere dijo...

Desear ser quien no se puede ser es una de las peores pesadillas.
Estupendo texto como siempre.Un abrazo

Ricardo Tribin dijo...

Bella, muy bella y aleccionante historia.

Ser nosotros mismos es la mejor meta que podamos tener.

Un abrazo grande..

El Buitre dijo...

Me agradan todas, pero todas tus historia, en especial aquella de las Manos de mis Madre y Simples Cosas..... En mi blog(elbuitregomez.blogspot.com) lucho por cambiar en algo el maltrato a los ancianos en mi ciudad (Concepcion del Uruguay-Entre Ros-Argentina) por parte de los geriatricos y la inaccion de las autoridades municipales....... Gracias por esa sensibilidad dificil de encontrar y que tanto cambiaria las cosas...

nieve dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. Todos estamos de acuerdo en que ser nosotros mismos, a menudo, no es tarea fácil, pero debe ser una prioridad en nuestras vidas. Un besote

Contraejemplo dijo...

Pues a mí eso de ser uno mismo me suena a irracionalidad, y la sinrazón a mí me da miedo. No me gusta la gente que se autojustifica diciendo "es que yo soy así", como si se hubieran encontrado a sí mismos y tuvieran ya la excusa perfecta para hacer lo que les diera la gana con tal de ser consecuentes con su naturaleza más íntima.

Creo que uno debe encontrarse a sí mismo, pero dentro de un entorno, y no como un ser ajeno al resto del universo.

Lo crucial, desde mi punto de vista, es reflexionar. Meditar sobre el papel que cada uno desea jugar en su vida, sabiendo sus virtudes y sus limitaciones, sus gustos y necesidades, pero teniendo en cuenta que dicha decisión puede tener un impacto en las vidas de los demás.

Saludos,
Antonio