martes 17 de febrero de 2009

Carta de un Padre a un Hijo

Amado hijo:
El día que esté viejo y ya no sea el mismo, ten paciencia y compréndeme.

Cuando derrame comida sobre mi camisa y olvide como atarme mis zapatos, tenme paciencia. Recuerda las horas que pasé enseñándote a hacer las mismas cosas.
Si cuando conversas conmigo, repito y repito las mismas palabras y sabes de sobra como termina, no me interrumpas y escúchame. Cuando eras pequeño para que te durmieras, tuve que contarte miles de veces el mismo cuento hasta que cerrabas los ojitos.
Cuando estemos reunidos y sin querer, haga mis necesidades, no te avergüences y comprende que no tengo la culpa de ello, pues ya no puedo controlarlas. Piensa cuantas veces cuando niña te ayude y estuve pacientemente a tu lado esperando a que terminaras lo que estabas haciendo.
No me reproches porque no quiera bañarme; no me regañes por ello. Recuerda los momentos que te perseguí y los mil pretextos que te inventaba para hacerte más agradable tu aseo.
Cuando me veas inútil e ignorante frente a todas las cosas tecnológicas que ya no podré entender, te suplico que me des todo el tiempo que sea necesario para no lastimarme con tu sonrisa burlona.



Acuérdate que fui yo quien te enseño tantas cosas. Comer, vestirte y como enfrentar la vida tan bien como lo haces, son producto de mi esfuerzo y perseverancia.
Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.
Cuando en algún momento, mientras conversamos, me llegue a olvidar de que estamos hablando, dame todo el tiempo que sea necesario hasta que yo recuerde, y si no puedo hacerlo no te impacientes; tal vez no era importante lo que hablaba y lo único que quería era estar contigo y que me escucharas en ese momento.
Si alguna vez ya no quiero comer, no me insistas. Sé cuánto puedo y cuando no debo.
También comprende que con el tiempo, ya no tengo dientes para morder ni gusto para sentir.
Cuando mis piernas fallen por estar cansadas para andar.........dame tu mano tierna para apoyarme como lo hice yo cuando comenzaste a caminar con tus débiles piernitas.
Por último, cuando algún día me oigas decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir, no te enfades. Algún día entenderás que esto no tiene que ver con tu cariño o cuanto te ame.

Trata de comprender que ya no vivo sino que sobrevivo, y eso no es vivir.
Siempre quise lo mejor para ti y he preparado los caminos que has debido recorrer.
Piensa entonces que con este paso que me adelanto a dar, estaré construyendo para ti otra ruta en otro tiempo, pero siempre contigo.
No te sientas triste, enojado o impotente por verme así. Dame tu corazón, compréndeme y apóyame como lo hice cuando empezaste a vivir.
De la misma manera como te he acompañado en tu sendero, te ruego me acompañes a terminar el mío. Dame amor y paciencia, que te devolveré gratitud y sonrisas con el inmenso amor que tengo por ti.
Atentamente.
Tu viejo.

13 comentarios:

Alejandro Kreiner dijo...

Desgraciadamente en una sociedad en la que se han perdido muchos de los valores, los ancianos son los grandes olvidados.

Saludos.

pande... dijo...

Hola Nieve!!

Gracias por el detalle que has tenido, qué decirte? Bueno... Ya no la tengo conmigo pero se fue sin enterarse, se quedo dormida y ya no volvió a despertar.

Por lo tanto siento que tu madre esté sufriendo y a la vez tú claro, todos los que la rodeáis, intenta llevarlo lo mejor posible, ya sé que es ley de vida, que nuestros padres se nos vayan pero cuesta aceptarlo, me queda el consuelo; mi madre no sufrio.

Un fuerte abrazo por el detalle, y que puedas sobrellevar todo ello lo mejor posible.

Maite

Tere dijo...

Hola,Nieve,cuando en el mes de Junio yo fui a Salamanca para vivir con mi madre sus últimas semanas también hice una entrada parecida:

"Hoy te desesperas porque tus padres están viejos y achacosos. Se han convertido en una intromisión en tu apretada agenda, en una vergüenza cuando estás con tus amigos.

Comprende: Ahora tus padres están viejos.
Es tu oportunidad de reflexionar y crecer en el amor.
Los he puesto en tus manos para que aprendas a amar.

El problema no son ellos. Eres tú que has olvidado de lo que es amar. Se te ha endurecido el corazón y ahora es el momento de recapacitar. Ahora te llamo al amor para con ellos. El amor todo lo vence.

Si ellos derraman su comida sobre su ropa, si les cuesta atarse los zapatos... así fuiste tú y ellos te amaron.
Si les cuesta hablar y repiten lo mismo. Así fuiste tú y ellos te amaron.

Si tienen sus manías y sus achaques... recuerda que así fuiste tú, y te amaron.

Si te parecen inútiles y si no comprenden las nuevas tecnologías recuerda que así fuiste tú, y ellos te amaron.

Si caminan muy despacio y sacarlos a pasear requiere de tu paciencia, recuerda, así fuiste tú y ellos te amaron.

Si se hacen las necesidades en la cama. Recuerda así fuiste tu y te amaron.

Si te gritan y se incomodan sin razón, recuerda los lloriqueos que ellos soportaron de ti. Todo por amor.

Si te dicen que no quieren vivir. Comprende. Sólo te están demostrando su dolor y frustración porque sienten ser una molestia en tu vida. Es tu oportunidad para demostrarles con tu amor que ellos son mas bien un don porque los amas.

Ellos te están enseñando a amar.

Recuerda, no hace mucho fuiste pequeño y ellos estuvieron a tu lado. Las mismas cosas de que te quejas las hiciste tú y ellos lo comprendieron todo. ¿Sabes por qué? Porque te amaron.

La misión de tus padres contigo no ha terminado. Yo me serví de ellos para darte vida y formarte en un hombre adulto, ahora te los pongo en tus manos para que te liberes de ti mismo y entres en la madurez del amor.

No temas. Yo estoy a tu lado.
Aprende a interpretar lo que te digan a la luz de mis enseñanzas y tendrás paz.

© Autor: Pascual Briceño"

Valor y muchos abrazos.
Escríbeme cuando lo necesites o quieras.Un beso

jose carlos dijo...

Hola Nieve, reflejas aquí una gran realidad que es que los jovenes, hijos, hijas, a veces nos olvidamos de lo importantes que son nuestros mayores. Me gusto mucho este post. Realmente bueno. Un beso.

Ludwig dijo...

Es desgarrador.
Y hermoso.
Gracias.

Ricardo Tribin dijo...

Que carta mas bella mi querida Nieve que muestra la gran realidad de la tercera edad.

Un beso..

Tawaki dijo...

La vida es como un boomerang, te devuelve al lugar de donde venías. Todos lo sabemos, pero qué difícil es recordarlo cuando aún avanzamos.

Un beso.
PD tienes un párrafo repetido.

gerardo omaña dijo...

FLORS PARA TI.
Desde Imaginaria
Hoy, mañana y siempre
Besos para tu alma.

Birrilly dijo...

Holaaaaaaaaaaaaaaaaa, exitos.

Jesus Dominguez dijo...

Tremendo.

Un saludo

Jesús Domínguez

gerardo omaña dijo...

Maravilloso!! EXTRAORDINARIO texto que siempre nos deleitará.

Hoy te recordé con mucho amor y es que en VENEZUELA ES
EL DIA DE LA MADRE Y MI RECUERDO ESTA CON ELLAS.
Hacia nuestras madres
poque ellas son como aquella.....

Aquella que de niño me cargó en sus brazos
sufriendo en carne viva mis tropiezos
la que me brindó sus besos,
sus caricias, sus abrazos.

Un gra beso para tu alma

Tawaki dijo...

Sólo pasaba para ver si habías actualizado. Espero que estés bien.

Un beso.

gerardo omaña dijo...

FLORES PARA TI