jueves 24 de julio de 2008

Una historia para reflexionar

La historia del monje mayor y el monje joven:

"Van los dos caminando del monasterio a su aldea. De repente, escuchan los gritos de alguien pidiendo socorro. Se trata de una mujer que se ha caído al seno de un río. El monje joven, raudo, se lanza al agua, coge a la mujer entre sus brazos y la coloca a salvo en la orilla. Los monjes siguen caminando. Varias horas después, el monje mayor se dirige al joven para decirle:

- Supongo que eres consciente de que has infringido una de nuestras reglas monacales, porque has cogido a una mujer entre tus brazos, cuando no podemos acercarnos a ellas.

Y el monje joven responde:

- Yo cogí a esa mujer y la dejé en la orilla. Sin embargo, tú todavía la llevas encima".

Reflexión: A menudo estamos más en las ideaciones automáticas, el parloteo mental, que en la experiencia. Convertimos la vida, muchas veces, en una embotadora rutina porque no somos capaces de que la mente tome y suelte, sino que está siempre acarreando. La mente no sabe asir y soltar. Retiene, conserva, atiborra de cachivaches su trastienda y así la conciencia se enrutina, la vida se diseca y perdemos la energía de frescura y claridad. Nos perdemos en supuestos, conjeturas, enredos mentales, apegos bobos, mezquindades, resistencias y conflictos y todo ello nos impide vivir y extraer una enseñanza viva de la vida misma. La sabiduría del vivir es muy difícil de alcanzar. Hay que celebrar la vida, pero no ser un botarate de la vida y saber combinar la filosofía del placer con la del sosiego, sabiendo ver con intrepidez lo que a cada momento se presenta y resolviendo situaciones en la urgencia del momento.

13 comentarios:

María Teresa dijo...

llegar a ese nivel de control mental sería lo ideal,pero muchas veces la mente es un caballo desbocado,al menos la mía.Gran tema este que planteas.Un besazo.

☆Chapellina dijo...

Nieve, que bueno volver a leer y aprender de tus reflexiones. T.Q.M

neurotransmisores dijo...

Lo que está claro es que mientras pensamos no actuamos.

Saludos.

Marian dijo...

Tienes razón muchas veces se falta más de pensamiento porque estamos rumiando el porqué habremos hecho alguna cuestión concreta cuando lo importante es actuar según nos surjan las situaciones sin dar más importancia que la que realmente tiene.

Antiqva dijo...

Amiga, ya se sabe: perro ladrador, poco mordedor...

Me recuerda aquella parabola de Buda, acerca de la casa en llamas...

Un abrazo, amiga

Graciela dijo...

Querida amiga, que grato es leerte siempre dejándonos una bella historia para extraer una reflexión, se te quiere muchiiiiiiisimo guapetona!Amiga querida!

Tawaki dijo...

Ja, ja, yo siempre he dicho que las normas están para romperlas. Cuando sea imprescindible, se entiende. Es un papel en el que me encuentro cómodo.

Un beso.

Frabisa dijo...

Querida Nieve, cómo me ha gusta tu historia y tus reflexiones.

Es que lo has explicado tan súper bien que no tengo nada que acotar, salvo decir que concuerdo contigo totalmente.

un besazo

Angelus dijo...

llevas más razón que una santa querida amiga, buen principo para dejarnos reflexionar largo y tendido.

muchos besitos.

nieve dijo...

Mi querida Tere, podemos llegar a alcanzar ese nivel, siempre que consigamos pensar por nosotros mismos y no ser pensados por los pensamientos. Un besazo

Chape, mi querida niña, muchas gracias. Un besote

Neurotransmisores, por eso es importante que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿vivimos la vida o la vida nos vive?. Un abrazo

Marian, totalmente de acuerdo contigo. La experiencia que a cada momento tenemos es que vivimos, haya o no otr vida, vengamos o no de parte alguna y vayamos o no a parte alguna, pero la sensación de ser está aquí y ahora. Un besote

Antiqva, muy cierto el refrán. Un abrazo

Mi querida Graciela, muchas gracias. Yo también te quiero mucho. Un besote

Tawaki,a menudo lo que se denomina romper las reglas no es más que mirar y actuar sin anteojos deformadores, olvidandonos de modelos, clichés, filtros socioculturales y patrones y ser simplemente uno mismo. Un abrazo

Frabisa, muchas gracias. Un besote

Angelus, nos movemos en dos espacios, el exterior o cotidiano y el interior o anímico. Uno y otro espacio interactúan, por eso es importante hayar el punto medio para poder alcanzar la paz. Un besote

KC dijo...

Nieve, muy bonita la parábola, y muy realista la explicación.

Un saludo!

☆Chapellina dijo...

Gracias a ti, mi querida Nieve. Hermoso tu comentario.

;-)

mamones dijo...

Hola... te estaba leyendo y me gistaron mucho tus escritos

me gustaria que visitaras mi blog...

http://pro-romanticos.blogspot.com

es una humilde campaña.. a favor de todos esos deslices romanticos,que todos solimos tener alguna vez...

Si Quieres puedes mandar aportes,, o dejar comentarios..

Saludos